Al día siguiente, en otro lugar de la ciudad, a altas horas de la noche...
Hay estaba yo, en la penumbra de la oscuridad, tirada en el suelo, apoyada contra la puerta principal de mi casa. Mis lágrimas seguían corriendo, cada vez más, admito que al principio me quede inmóvil pero al poco reaccione y me derrumbe, ya hacia una hora de aquello. ¿Cómo puede cambiar todo en apenas tan poco tiempo?
¿Cómo podía seguir queriéndolo igual que el primer día que nos conocimos?, parece mentira en mi. Me ha decepcionado tanto...no se que hacer ya.
Mientras mi cabeza seguía haciéndose preguntas sin respuesta, permanecía tirada allí, sola, en realidad no estaba sola, mi abuela estaba en casa, pero dormida. Cuento con una ventaja, mi abuela, la única que esta a cargo de mi, se va a la cama a las diez y desde que se tumba en la cama se queda frita y no oye ni el mas mínimo ruido, eso me facilita las cosas cuando llego muy tarde a casa los fines de semana. Pero en cambio hoy fue más bien una desventaja, ya que si estuviera despierta, podría haberlo evitado.
Seguía allí sin saber que hacer, solo quería contarle a alguien lo ocurrido, ¿pero a quien?
¿A mi abuela? No, estas no son cosas para contarle a una persona mayor y menos a ella que fijo que le da un ataque. ¿Y si llamo a una de mis amigas? Ya eran las once y media, no eran horas de llamar a nadie.
Después de un cuarto de hora, persistía allí inmóvil pero ahora mirando el teléfono fijo. Estaba tan cerca, parecía que me estaba llamando para que ahogara mis penas en él. Con un simple movimiento podría alcanzarlo, así que me decidí y lo cogí. Pensé un rato a quien llamar y tras unos segundos, cogí fuerzas y marque su número de teléfono.
Al otro lado de la línea:
- Si, dígame. – su voz parecía dormida.
- Discúlpeme por la hora, pero ¿podría ponerme con Samanta?
- Ahora te la paso.
Por detrás se oye a la madre de Samanta gritándole que coja el teléfono inalámbrico de su habitación, que la llamada es para ella. Yo mientras cogí aire fuertemente para evitar llorar.
- Si, ¿quién es?
- Hola Sam.... – no pude contenerme, comencé a llorar, no lo pude evitar.
- Carolina? ¿Qué te pasa estas bien? – dijo muy preocupada, yo no contestaba.
- Qué te ha pasado? ¿Has discutido con Julio?¿Tiene que ver con él?
Él, mi primer beso, mi primer amor...mi primer TODO! Tan grande significaba ese nombre para mí y ahora tanto significado ha perdido...
- Carol, sigues ahí?
- Me ha pegado... – dije entre lágrimas.
- Quien te a pegado?! Quien?! Carol, estas bien?
- Julio…
- ¡¿JULIO?! – dijo incrédula – Pero que ha pasado? Habéis discutido??
- Haber... – cogí aire – de tarde nos fuimos al Guimper con sus amigos, a tomar unas cañas y a jugar al billar. Julio ya llevaba unas copas demás, cuando una chica se le acercó y comenzaron a tontear. Yo seguí jugando al billar como si la cosa no fuera conmigo, pero llego un momento en el que ella le dio dos besos y casi le entra, de no ser porque él le dio un trago a su cerveza. Entonces cogí me acerque a él y lo abofeteé y le dije que me quería ir de allí. Sus amigos se empezaron a reír, y mientras nosotros salíamos hacia el aparcamiento. De camino a casa no hablamos nada pero se notaba que estaba cabreado, le daba ostias al volante, una vez se distrajo y casi nos la petamos contra un camión.
Al llegar a casa fue lo peor... – pare, casi no podía continuar, me daba hasta miedo.
- Y que paso? Desahógate Carol. – pedía mi amiga con animo de ayudarme.
- Pues que fue abrir la puerta y empezamos a discutir. Comenzó con cosas como que ahora no tiene tiempo para él, siguió con que era una celosa, una engreída, que lo quería solo para él y término con que yo lo había dejado en vergüenza delante de sus amigos. Yo no me quedaba callada, me dolían sus palabras pero intentaba no llorar delante del, me hice la dura. Él siguió alzando la voz cada vez mas y mas fuerte, cada vez más cabreado, hasta que todo su ira quedo reflejada en una bofetada en mi cara... – comencé a llorar más fuerte, no era capaz de hablar – A partir de ahí me quede petrificada no oía nada de lo que decía, no me dolió ni nada,... solo vi que el comenzó a llorar se tiró de rodillas delante de mi, lamentándose. Al rato, lo cogí de un hombro, se irguió, abrí la puerta y le hice una señal para que se fuera. Cerré la puerta y me tire al suelo.
- Lo siento Carol, no se que decir...
- Lo que mas me jode es que estoy siendo como mi madre!!
- No digas eso Carol, ni se te pase por la cabeza.
Nos quedamos un rato calladas, pare de llorar y rompí el silencio.
- Y que debo hacer con él? Como voy a mirarle a la cara ahora? Y porque le sigo queriendo?
- Tienes que cortar con el, aunque te duela y lo quieras. No puedes seguir así, porque lo primero a sido una bofetada y luego que? – tras decir eso me quede un rato callada sumergida en el pasado.
- Es que por una parte no quiero volver a verlo, así será mas fácil, pero como hago para cortar con él?
- Si tú no te ves con fuerzas de decírselo, se lo diré yo.
- Gracias Sam, te lo agradeceré siempre. Me alivia saber que sigues siendo la misma.
- Porque dices eso?
- Porque desde que te incorporaste a las clases has estado distante, como en otro mundo, no sé, tal vez sean impresiones mías... La verdad es que nuestro grupo se ha ido a la mierda, las primeras en irse Eva e Iris que la verdad no se echan de menos. Después Sofía y Lara que van a su royo ya que no tienen novio ni nada. Y tu... que estas – me pare un poco para decidirme si decírselo por si le molestaba – RARA! – dije al fin.
- La verdad es que si que é estado en mi mundo, espero que eso cambie a partir de ahora y quiero decirte que puedes seguir contando conmigo para lo que sea.
- Gracias, para mi poder contarte algo así a una amiga, es mucho. Porque estas cosas te las sueles guardar para ti y no contárselas a nadie. Pero en mi caso es distinto, yo te puedo contar a ti lo que sea y tu a mi también. Somos muchísimo más que unas simples amigas.
Otro silencio nos invadió, fue muy incomodo ya que yo esperaba que dijera algo parecido, pero en cambio solo recibí silencio. Al rato, fue roto por ella.
- Carol, yo en realidad, te tengo que contar algo...- su voz sonó como culpable.
Lo que ella no sabía era que yo también tenía que contarle algo sobre mi pasado. Pasado del cual, ella solo había oído rumores, que no se acercaban ni lo más mínimo a la realidad.